28 de junio: un debate necesario

En este blog, y algunas publicaciones electrónicas, se ha difundido un análisis que realicé luego de las elecciones del 28 de junio. De los diversos comentarios y reacciones que recibí, quiero compartir, por el esfuerzo de análisis crítico y aporte constructivo, el que realiza el compañero Fernando Abel Maurente, escritor, periodista y docente, militante del Partido Patria y Pueblo, que publico tal cual fue editado por Redacción Popular, donde trascribe (en negrita) párrafos de mi nota, y comenta (en tipografía común) sus opiniones y reflexiones. El hecho que Maurente tenga una historia de casi 40 años de militancia en socialismo de la Izquierda Nacional –de profundos y cargados de adjetivos mutuos en los enfrentamientos con el partido al que pertenecí hasta 1989—, y que proponga un diálogo respetuoso con mi actual posición, sin renunciar a los disensos, parece mostrar que, pese a los retrocesos y los golpes sufridos en común, algo hemos aprendido. No se si por sabios o por más viejos, pero es trascendente. Aquí va la nota.

El compañero Alberto Nadra, presidente de Izquierda Democrática, es autor uno de los documentos más interesantes producidos desde el seno del Movimiento Nacional y Popular, luego de la derrota electoral del pasado 28 de junio: «Transversalidad, concertación y pejotización». Este documento fue reproducido por el periodista Raúl Isman en su medio electrónico «Redacción Popular» y publicado por «Rebanadas de Realidad», una agencia de noticias alternativa, el 14 de julio pasado. Me he tomado el trabajo (sin su permiso) de analizar sus puntos de vista y agregar los míos, como una manera de dinamizar el intercambio que impone el medio gráfico. Está en mi espíritu y seguramente recojo el objetivo del compañero Nadra, de que este tipo de trabajos configuren nuevos puntos de vista desde los cuales avanzar en el proceso revolucionario. Alberto parte de una concepción que comparto: el triunfo oligárquico básicamente se dió en el plano ideológico-político. Nos habla también sobre la desidia y las equivocaciones del kirchnerismo en su construcción política. Nos hace una convocatoria urgente y necesaria para recomponer el campo nacional. A partir de su planteo inicial (la derrota en el campo ideológico-político) es que dasarrollo el eje de mis intervenciones y puntualizaciones.

«Todos los que apoyamos a Cristina y Néstor Kirchner por estar convencidos de que hoy son la mejor conducción posible para empujar un proyecto nacional y popular sufrimos una dura derrota en las elecciones del 28 de junio. No sólo en la provincia de Buenos Aires, sino en seis de los siete principales distritos del país.Y utilizamos la primera persona del plural porque hemos fundamentado públicamente la necesidad de un voto de aval al rumbo iniciado en 2003 (pese a sus inocultables insuficiencias y errores) para enfrentar una clara ofensiva de la derecha, con su corrosivo ariete mediático, que dentro y fuera del justicialismo se recompone rápidamente a partir de un triunfo propio: el rechazo a las retenciones móviles en el Senado, simbólicamente concretado con el desempate de Cobos.»

«Al decir de Gramsci, la ofensiva logró la hegemonía en el campo ideológico; es decir, una clase o fracción de clase convenció a otras clases o fracciones de clase de que sus intereses particulares eran los intereses generales. En otras palabras, de que la voracidad de las patronales rurales eran los intereses de “los” argentinos; o del viejo argumento de que repudiar “el kirchnerismo” significa la defensa de la República , del diálogo y el consenso. De que “escuchar” es obedecer al pie de la letra los reclamos del privilegio, cebado como nunca con el apoyo electoral recibido por sus candidatos (que, sin embargo, no es automáticamente también un apoyo para su proyecto). La respuesta a la reciente convocatoria al diálogo de la Presidente muestra claramente la hipocresía y el descaro en la acción de los verbalmente constructivos planteos de estos sectores: no quieren dialogo, y menos aun debate de ideas. Lo que pretenden es que ESTE gobierno claudique y aplique SU programa antipopular, vieja maniobra que, cualquiera sea la forma en que se concrete, -muestra la historia- termina con el gobierno en cuestión aislado y fácilmente desplazable.»

DOS MODELOS, UN MISMO SISTEMA

Suscribo totalmente este punto de vista. La actual conducción del bloque patriótico, el kirchnerismo, carece según mi punto de vista, de una ideología totalizadora en condiciones de enfrentar la ideología totalizadora del bloque antinacional. Cuando afirmamos que nuestro país es una semicolonia, queremos significar que a diferencia de la mayoría de los países europeos, los EE.UU. y el Japón cuyas burguesías industriales consumaron el proceso de Revolución Nacional en los siglos XVIII y XIX, eliminando de cuajo el atraso terrateniente y feudal, nosotros tenemos irresuelta aún esa cuestión histórica. En nuestro país se da la paradoja de que coexistan dos bloques históricamente enfrentados en un proceso permanente de avances y retrocesos, de revolución y contrarrevolución. Cada uno de esos bloques tiene en su conducción una burguesía. El bloque antinacional tiene una burguesía agraria (hoy coordinada por la Mesa de Enlace) cuyos intereses están ligados al mercado externo. Y un bloque patriótico cuya burguesía industrial (representada hoy por el kirchnerismo) que obtiene su plusvalía del mercado interno o de las exportaciones con valor agregado. Son dos modelos contrapuestos enfrentados por la conducción política del estado. El déficit ideológico del cual hablábamos más arriba, tiene que ver en primer lugar porque esta burguesía nacional intenta enfrentar a la oligarquía con un sistema de ideas satélite del bloque antinacional. La burguesía nacional no tiene libreto propio. Ambas burguesías a pesar de que conducen modelos distintos comparten el mismo sistema: el capitalismo semicolonial. Ese déficit ideológico se acentúa ante debilidad estructural de esa burguesía industrial que se ha demostrado incapaz de consumar un capitalismo autónomo. Ese ciclo de revolución y contrarrevolución sólo encontrará su superación dialéctica cuando el sector mayoritario del bloque nacional, la clase trabajadora y las clases medias, se decidan a tomar las riendas de su conducción e impulsen las tareas que esa escuálida, traidora y dependiente burguesía «nacional» se ve imposibilitada de realizar. Esa es la razón y no otra por la cual la conducción burguesa mantiene a los distintos sectores que componen el Movimiento Nacional en la inorganicidad total. Tampoco existen centros de formación política alentados desde el gobierno . No obstante en el siglo pasado y desde el seno del Movimiento Nacional se generó un sistema de ideas que sintetiza el aporte de la cultura universal, el materialismo dialéctico, y su interpretación nacional. Esa corriente ideológico-política se conoce como la Izquierda Nacional. Esta revisó en su totalidad la historia mitrista y el sistema cultural oligárquico y se demostró en la práctica que está en condiciones de dar batalla al bloque neoliberal y derrotarlo. La oligarquía , a su vez, ve en el Movimiento Nacional el peligro de que éste resuelva su contradicción social (conducción burguesa y base social mayoritariamente proletaria) y avance hacia formas que superen el modelo de un capitalismo nacional. Por esa razón el bloque neoliberal atiza y aterroriza por su lado a sus clases componentes, identificando al peronismo con el fantasma del «comunismo». En resúmen las fuerzas nacionales, populares y revolucionarias deben enfrentar un doble obstáculo: el de la oligarquía y desde adentro del Movimiento Nacional el boicot de la burguesia, que desalentará toda posibilidad de organizar a las masas y dotarlas de una ideología revolucionaria.

AMIGOS TACTICOS Y AMIGOS ESTRATEGICOS

«No vamos a enumerar las 50, 100, 200 razones/hechos por los que apoyamos la candidatura de Kirchner, que en distintas versiones circularon ampliamente por la red. No es el tema de esta nota. Sí lo es que, de la misma manera que disimulamos muchas de nuestras conocidas críticas y reparos durante la campaña electoral en función del objetivo central de que no se produjera este avance de la derecha, ahora se impone comenzar a puntualizar algunas de esas críticas, pues sin su esclarecimiento, y deseable superación, será imposible plantear seriamente la sustentabilidad del proyecto nacional y popular. Si bien es cierto que el gobierno acumuló enemigos por su aciertos, también lo es que perdió aliados y ganó adversarios por su errores. Los errores pueden ser corregidos; los aciertos deben se profundizados, y en ambos casos se requiere hacerlo con urgencia.»

En todo proceso revolucionario o contrarrevolucionario los bloques iniciales suelen perder, en la medida que avanzan o retroceden, amigos tácticos y ganar amigos estratégicos. El tema es que el kircherismo perdió por derecha y por izquierda, pero no buscó acuerdos que reconstituyeran y potenciaran sus fuerzas. Tuvo en ese sentido una visión estática de la política.

«Partiremos de invertir analíticamente un aspecto del camino recorrido -la voluntad de la construcción de la fuerza política y social que sustente los logros obtenidos- y señalaremos retrocesos puntuales en la concreción de ese objetivo. El inicial y audaz planteo de la “transversalidad”, en el sentido de convocar a una construcción plural que superara el clásico bipartidismo; desde el peronismo, convocar e incorporar a distintas corrientes del movimiento popular en un solo haz -tanto en sus expresiones partidarias como sociales- logró despertar un grado importante de entusiasmo. Entusiasmo que provino tanto de los jóvenes que se sumaron a la lucha social y política en estos últimos años, como a una quizá irrepetible cantera de cuadros formados en las difíciles décadas de los ’60 y ’70, con una extensa experiencia de militancia y organización; además portadores, en significativo porcentaje, de una sólida formación profesional, irreemplazables para encarar la tarea de la gestión pública, con eficiencia pero sin enfoques tecnocráticos, con clara proyección transformadora a favor de los intereses populares. Pero el planteo se enterró antes de nacer. El pasaje a la Concertación Plural se desvirtuó para reducir su sentido inicial a un desordenado intento de apostar utilitariamente a la suma electoral de un sector de la otra pata del viejo bipartidismo, sin echar -pero también sin proteger- a los que en aras de los “objetivos estratégicos” asumieron ese nuevo enfoque. No fue superadora para la construcción del frente nacional; subestimó y dejó librados a su suerte a los mejores sectores que decidieron sumarse a la convocatoria, y asestó un golpe al proceso de construcción iniciado.»

PLURALISMO O FRENTE NACIONAL

En su lenguaje político, el ex presidente, suele utilizar el término «pluralismo», no así los de «Frente Nacional» o «Movimiento Nacional», para referirse a la confluencia de sectores político-sociales. Da la impresión que estos conceptos estratégicos no figuran en su patrimonio ideológico, más cercano a una concepción socialdemócrata que a una concepción nacional y popular. Diferente fue la matriz ideológica de la cual partió el general Perón en su praxis política de 1945 y 1973. Dio cobertura política a dos entramados sociales que se expresaron políticamente en dos Frentes Nacionales: el «peronismo» y el «frejulismo». Aunque lo más preocupante no pasa únicamente por su concepción ideológica, sino por su concepto práctico de la construcción política. El Dr. Kichner se revela como un táctico audaz que construye con un sentido electoralista, cortoplacista y aritmético. Sus alianzas electorales sin consistencia duradera se desmoronan al poco tiempo. Otros acuerdos fueron hechos sin ningún tipo de códigos o ética política, como el realizado en las elecciones catamarqueñas con el barrionuevismo.

En ese sentido, da la sensación que tiene una vaga conciencia del enemigo que está enfrentando. Asocio su actitud al desconocimiento político que tuvo grupo de militares que planificó el desembarco en Malvinas y el Atlántico Sur. Estos militares pensaban que el enfrentamiento con las fuerzas de la OTAN no pasaría de ser «un conflicto entre amigos». No imaginaban que la recuperación del archipiélago movía las piezas fundamentales de un mundo ya definido y delimitado, un orden mundial impuesto por Yalta, prohijado por la oligarquía planetaria en su concepción geoestratégica. Sus limitaciones nos han llevado en la práctica a la derrota en la consulta misionera, al escándalo de las elecciones cordobesas, la pérdida de la Capital Federal y la provincia de Tierra del Fuego, el manejo administrativo e impolítico que llevó al voto no positivo de la 125, la derrota en la provincia de Buenos Aires el pasado 28 de junio. Queda claro que se hace impostergable la revisión de la práctica política y el sistema de ideas con el cual debemos enfrentar al bloque antinacional para impedir un desastre en el 2011 o la acción destituyente del ala ultraliberal grondoniana que impondría una restauración conservadora antes de esa fecha.

«Al mismo tiempo, cobraban mayor protagonismo personajes de segunda o tercera línea que acabaron tomando decisiones de primera magnitud: digitando a quién se atendía y a quién no, qué propuestas eran dignas de ser escuchadas por la conducción del proceso, a quién se le ponía o se le quitaba la silla. Y empezó, tímidamente, la sangría. No sólo por derecha, como es muy cómodo señalar ahora para liberarse de responsabilidades, sino por izquierda: de quienes reclamaban la participación y el protagonismo prometido, incidir en las decisiones que se asumieran, defender y profundizar lo conquistado y enfrentar la furiosa contraofensiva del privilegio. La situación llegó a su punto máximo de exasperación con la 125, a lo que favorecieron los graves errores de implementación y construcción de acuerdos que favorecieran el perfeccionamiento de la norma, que Diputados mostró posible.»

Los K defienden la caja rosada, la caja chica. La oligarquía quiere la caja grande: el estado sin regulaciones que afecten sus negocios.

LOS MIEDOS DE COMUNICACION Y LA 125

“La composición social y política de la Concertación Plural , y la metodología de construcción que predominó, no podía resistir semejante realineamiento de fuerzas en la lucha por la distribución del ingreso, en la cual no pocos estaban del otro lado de la trinchera, y estalló en mil pedazos, con justicialistas incluidos, mucho antes del voto “no positivo” de Cobos.»

Ese desconocimiento de lo que está en juego, llevó al gobierno de los K a no tener en cuenta la importancia de la acumulación de fuerzas al momento de dirimir posiciones con el bloque antinacional. Este, si sabe qué se juega y por eso acumula fuerzas por derecha, por izquierda y por el centro. La SRA y la Mesa de Enlace sí, tienen conciencia intuitiva de que hace falta un Frente Antinacional para enfrentar al gobierno nacional. En ese sentido las clases dominantes tienen en claro algo: cualquiera que roce sus intereses debe ser liquidado, aniquilado. Es una concepción que tiene que ver mucho con el deporte del rugby: al oponente se lo respeta, en consecuencia cuanto más debil esté más se lo llena de goles ( trys). La victoria sobre el oponente debe ser arrolladora. Lo que le falta a los K es usar la política como instrumento, sumar fuerzas a la hora de avanzar. Lo de la 125 fue una medida administrativa que nada tiene que ver con la política. No se construyeron acuerdos para su lanzamiento. Hasta el 11 de marzo, la oligarquía y su sistema de comunicación multimediática no tenían argumentos para atacar al gobierno. La oposición estaba dispersa y el gobierno era inmune a sus críticas, carecía la débil partidocracia supérstite del 2001, de un programa de acción. La vaguedades de la «inseguridad» habían hecho naufragar al propio no ingeniero Blumberg. Recordemos que hasta ese fin de semana los medios utilizaron como táctica para debilitarlo una acción de terror, en realidad tendríamos que llamarlos los MIEDOS DE COMUNICACIÓN. Este acoso mediático consistió en informar (armando una verdadera estadística de la muerte), hora a hora y en cadena, todos y cada uno de los accidentes que se producían en las rutas durante el feriado largo de semana santa. Recordemos que el gobierno nacional había articulado con el de la Provincia de Buenos Aires un operativo y una campaña de prevención de accidentes en las principales rutas. Obviamente los accidentes no pudieron evitarse y los medios reprodujeron con todo dramatismo audiovisual cada uno de ellos. Lo que no informaron posteriormente es que la campaña permitió reducir las víctimas mortales al 50% con respecto al mismo feriado del año anterior. Ese fin de semana se produce una de las zancadillas de la historia: el flamante gobierno de la Dra. Fernández le suministra a la oposición oligárquica «el argumento», su principal bandera. y a sus Medios de Comunicación la letra que necesitaban: la resolución 125. La oligarquía sojera encontró en la 125 el eje de acción político que permitió enfrentar al gobierno kirchnerista y reagrupar sus fuerzas dispersas. Así se constituyó la Mesa Ejecutiva del partido de la contrarrevolución: la Mesa de Enlace. Y en poco tiempo armaron un frente que llevó a la pequeña burguesía del campo y de la ciudad a constituirse en la base de sustentación popular del bloque antinacional. La SRA y sus terratenientes militantes se movilizaron en todos los rincones del país como revolucionarios bolcheviques (en realidad los ruralviques) y prohijaron en pocos días un eje de reagrupamiento (por derecha y por izquierda, desde Macri a Vilma Ripoll) de la oposición político-partidaria desahuciada y en terapia intensiva hasta entonces. El gobierno de la presidenta Cristina no volvió a cometer el mismo error. No ocurrió lo mismo con la presentación del proyecto de ley de medios audiovisuales. Con los foros para la discusión se puso en funcionamiento una operatoria política de gran ingeniería. En esta oportunidad la práctica política fue distinta: se fue avanzando y sumando voluntades

«Desde entonces, se profundizó el alejamiento de la convocatoria original, y se avanzó en lo que se simplificó como “la pejotizacion”. Néstor Kirchner se puso al frente del PJ -objetivamente trató infructuosamente de manejar el PJ bonaerense- y el resto de la construcción política que se jugó por la transversalidad, o la concertación, quedó abandonada a su suerte, sin los mínimos contactos políticos y organizativos, salvo la atención dispensada a cuentagotas para algunos que construyeron buena parte de su inserción social al calor del impulso desarrollado desde 2003.»

TRANSVERSALISMO Y PEJOTIZACION…

La ausencia de un sentido estratégico de conducción política en el doctor Kirchner, explica el abandono a su suerte de los aliados transversalistas y la concertación plural. Argumentar su opción por el aparato del Partido Justicialista bonaerense como una «derechización» es una simplificación «izquierdista». El transversalismo fue una táctica electoral utilizada para enfrentar al PJ duhaldista en 2005, en una alianza con un frente de organizaciones sociales que aparecen en los noventa con el proceso de desindustrialización. Estas agrupaciones organizaron a los trabajadores desocupados y subocupados, abrieron comedores barriales, constituyéndose en una verdadera línea de resistencia frente al proceso de desarticulación social del país de la década menemista. Estas organizaciones ocuparon los espacios abandonados por el peronismo barrial. La concertación, por su parte, significó el acercamiento de franjas de una pequeña burguesía democrática al proyecto K. Lamentablemente el peronismo careció históricamente de una política de inclusión y contención de estas franjas de la sociedad El abandono de ambos sectores sociales, y la opción de los Kirchner por el aparato del PJ reflejan, en mi opinión, una opción conservadora en defensa de su propio programa de realizaciones. El aparato del PJ en los hechos operó como un reaseguro y un corset social para evitar que estas fuerzas sociales, ante la dinámica de la lucha de clases, se tornen inmanejables y excedan los límites de un proyecto capitalista autónomo

En ese sentido los Kirchner no se diferencian en el modo de conducción del propio Perón. Es interesante recordar que cuando éste regresó al país, luego de su obligado exilio, prefirió recostarse en la cuestionada dirigencia sindical, que potenciar a los sectores medios expresados en la Tendencia Revolucionaria. Estos fogoneaban con vaguedad peligrosa la consigna de una «patria socialista», propuesta que ponía en serio riesgo el equilibrio de las clases sociales componentes del Movimiento Nacional y alteraba los límites históricos del peronismo. Esta vez los que abandonaron la «plaza» fue otro sector de la pequeña burguesía: los muchachos de Sabatella y Tumini. En el primer caso la clase media promontonera rompió con el viejo caudillo buscando en él un Mao inexistente. En el segundo caso la gente de Patria Libre pretendió ver en Kirchner al comandante Chávez. Cuando lo más progresivo de ambos es que intentaron en dos tiempos históricos distintos construir un capitalismo nacional. Esta ruptura por izquierda que sufrió el frente kirchnerista no benefició ni al gobierno ni a los rupturistas. Estos últimos solo obtuvieron en las legislativas del 28 de junio dos diputados nacionales. Aunque no lo expresan a viva voz, Libres del Sur ganó una mayor cuota de poder en su alianza electoral con el kirchnerismo (2005 y 2007) que en esta patriada junto a las huestes de Martín Sabatella y la CTA de De Genaro. El gobierno por su lado verificó, con indisimulada angustia, la misma noche del domingo 28 cuando se iban conociendo los resultados electorales, que ese desgajamiento por izquierda le restó a la fórmula Kirchner-Scioli ese 6% de votos necesarios que le hubieran dado el triunfo en la provincia de Buenos Aires por cuatro puntos sobre el empresario colombiano Francisco de Narváez.

«Se produjo un retroceso liso y llano. La sangría esta vez fue escalonada, pero seria y -al margen de no compartir muchos enfoques de los que se alejaron (centralmente la siempre frustrada ilusión de construir alternativas al margen o aún en contra del peronismo)- no se puede decir que lo hicieron por “derecha”: la valoración de los avances del gobierno estuvo claro en la mayoría de los que desertaron hacia otros espacios, pero cuestionaron metodologías de construcción y conducción que no se correspondían con la magnitud de la tarea para la que se los convocó; y reclamaron por temas -recursos naturales, transporte, ley de entidades financieras o reforma tributaria, para citar algunos-con los que es difícil no coincidir. «Sin duda la derrota electoral sería menos dura -tendría menos de tristeza y desazón y más de esperanza y convicción- si ese 32% obtenido lo fuera por una fuerza homogénea, una suerte de “núcleo duro” de la población jugado por “el modelo” de justa distribución de la riqueza, con eje en la recuperación del salario real, del rol organizador y constructivo del Estado, de producción con la vista fija en el mercado interno como motor de las transformaciones de fondo y el margen de exportación con claro valor agregado. Esta claro que no es así. No solamente perdimos votos y fuimos derrotados, sino que tenemos enemigos de ese proyecto dentro de “nuestras filas”, a la vez que muchos de los que están dispuestos a jugarse por él (y acreditan una historia de compromiso y de lucha en ese sentido) migraron a otras construcciones que dispersan la fuerza para impulsarlo. Ni que hablar de todos aquellos que, con todo tipo de miedos y vacilaciones, podríamos ganar para apoyarlo, al menos electoralmente.»

El autor introduce una interpretación novedosa luego de la batalla electoral: que el techo obtenido del gobierno no es homogéneamente kirchnerista sino que anidan en su interior enemigos del modelo, con lo que la situación es mucho más grave.

«Ahora bien, si coincidimos en que la ofensiva de la derecha -la que presenta como propios y en bloque todos los votos no “kirchneristas”- tiene como origen y objetivo barrer con los aciertos y aprovechar los errores y limitaciones de este gobierno, tenemos que coincidir en que no viene para barrer con una parte de los aciertos sino por todos; e incluso para arrancar de cuajo cualquier intento de avanzar en temas centrales para un cambio de fondo en el país.»

VIENEN POR TODO…QUE HACER…

La oligarquía, efectivamente viene por todo. La reacción debe ser «ejemplificadora». Ninguna duda debe quedar de quiénes son los «patrones del país». Buscan quebrar toda voluntad política en aquellos que desean realizar el más mínimo cambio. Imponer la idea de que el kirchnerismo fue un «veranito de San Juan» en el medio de un gélido e interminable invierno de los Alzogaray, Macri, Menem, Martínez de Hoz, Cavallo, Barrionuevo, Carrió, Bullrich,…Que lo natural no es el veranito sino el frío. Que el estado natural del país es el neoliberalismo, la dependencia al FMI, las relaciones carnales con EE.UU., abjurar de la América Latina , volver a conectarnos con el «mundo», los ajustes, la deuda externa, la desocupación, la desindustrialización…. La oligarquía busca imponer en las clases explotadas, haciendo uso del terrorismo ideológico un mensaje claro: con «nosotros no se juega, el cambio es imposible» por más tímido que sea. Debemos considerar en nuestras hipótesis de lucha que este sector tiene su plan b. Mantiene al vicepresidente Cobos en el banco de los suplentes para el caso que se produzca una «lesión institucional» de la titular y deba ser retirada del campo de juego antes que concluya el partido. La oposición ha demostrado en estos días que era falso el argumento de que estas elecciones eran de «medio término». Buscan poner «término» al gobierno en el «medio» de su gestión. La derrota del gobierno ha llevado a éstos a avanzar en todas las líneas y sectores. La UIA , la Mesa de Enlace, todos los partidos de la oposición, los «gordos» de la CGT , la Iglesia , y los multimedios de comunicación protagonizan una ofensiva que no es fruto de la casualidad. Los Menem y los Cavallo han vuelto a la televisión. Barrionuevo es entrevistado en la televisión como el padre de la patria que pide la cabeza del gobierno antes de que concluya su mandato. El Secretario Moreno se ha transformado en un símbolo de resistencia kirchnerista. Los multimedios lograron hacer de él una especie de López Rega. Su caída significaría el principio del fin para este gobierno. El símbolo de su fractura definitiva. Como una jauría la oposición oligárquica de Macri a Solanas, se ha arremolinado alrededor del gobierno de la presidenta Fernández para destrozarlo a dentelladas. No les interesa dialogar sino imponer su programa de reconversión económica para volver a la década de los noventa antes de 2011 y lograr la capitulación del kirchnerismo. Van a poner en movimiento toda la estrategia contrarrevolucionaria, la legal y la ilegal. No debemos descartar además del desabastecimiento, los saqueos en el Gran Buenos Aires e incluso lograr una fractura en nuestras fuerzas armadas que se mantienen hasta ahora prescindentes de participación política. Honduras sienta un precedente preocupante. Nada debe ser descartado. La ingenuidad es el arma mortal para los revolucionarios.

QUE HACER…

El Movimiento Nacional debe pasar rápidamente a la contraofensiva y rodear al gobierno utilizando las mismas tácticas que la oligarquía, y poner en acción toda la creatividad popular. Debemos multiplicar nuestro mensaje. Usar todo el poder del pueblo. Hacerles sentir que están parados sobre un tembladeral. Que estamos dispuestos a luchar. Usar toda nuestra inteligencia. No dejarlos descansar un segundo. Hacerles sentir que esta Patria es nuestra y que ellos son la anti patria. Es el mensaje que debemos instalar en sus filas. Las paredes deben a volver a gritar la verdad popular. Golpear donde menos se lo imaginan. Poner en evidencia la desidia oligárquica. La inmoralidad de esa sociedad hipócrita. Mostrar brutalmente su corrupción e impunidad, sus mansiones y vida lisensiosa. La situación de la militancia popular es paradójica. A pesar de que existe institucionalmente un gobierno de origen popular que aún conserva más de cinco millones de voluntades a su favor, no es menos cierto que un 70% del electorado le ha dado la espalda. Es una situación de debilidad muy parecida a la que tuvo el Movimiento Nacional en 1955. Ese cuadro de situación coloca a la militancia popular que apoya al gobierno en la marginalidad política, en la «resistencia».

«Por eso, más allá de las diferencias, hacemos un llamado a las fuerzas que no votaron a los candidatos oficialistas por considerar agotado este proceso: debemos defender lo obtenido, que es patrimonio del movimiento popular. Y tenemos que hacerlo porque ya hay claros retrocesos. Porque, producto del envalentonamiento de los sectores retrógrados enquistados en la justicia, hay una ofensiva para frenar el proceso de juzgamiento de los crímenes de la dictadura militar: ya no se conforman con trabar los juicios al terrorismo de Estado, sino que buscan consagrar jurídicamente la impunidad. Porque se plantea concretamente una agenda parlamentaria que revise las retenciones y la estatización de los fondos de los aportes jubilatorios. Porque la UIA se ha sumado al reclamo de los grandes grupos monopólicos, que aumentan precios y rechazan los reclamos salariales, a la vez que exigen flexibilización laboral, distintas formas de suspensiones y despidos; para que la crisis la paguen íntegramente los trabajadores, no cediendo un ápice de sus rentas extraordinarias. Porque en política internacional han pasado de machacar contra el corazón del proceso de integración latinoamericana, que tuvo su punto culmine en Mar del Plata con el rechazo al ALCA de Bush y el impulso al Mercosur y la Unasur , a cuestionar el firme compromiso por la democracia en Honduras. Ya no sólo utilizan como espantapájaros intimidante las relaciones con Venezuela o con Cuba, sino que bajo el manto de “la oportunidad” del viaje presidencial, pretenden rebajar el grado de rechazo a un golpe de Estado que, de afianzarse, servirá como globo de ensayo para maniobras desestabilizadoras, sin descartar acciones de bandas criminales y aún golpistas en todo el continente.»

“Pero nuestra convocatoria es también de cara el futuro: para impulsar la aprobación sin concesiones a los monopolios mediáticos de la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que reemplace a la de la dictadura. Además, habrá que luchar por una nueva ley de Entidades Financieras que haga lo propio, así como privilegiar una política cultural integral al servicio del proyecto nacional y popular. Y, por supuesto, retomar con toda fuerza la reestructuración progresiva del reparto federal de los recursos nacionales, la decisión de poner el transporte al servicio de todos los argentinos, uno de cuyos pilares son los planes de reconstrucción ferroviarios, la captación de la renta minera, petrolera, pesquera y del juego, la recuperación paulatina de los recursos naturales, la ratificación de la ley de glaciares, para dar algunos ejemplos.»

EL VOLUNTARISMO NOS LLEVA A UN NUEVO NAUFRAGIO

Sin una construcción política participatoria y un sistema de ideas totalizador que nutra a los sectores populares y les proporcione una comprensión de la situación y los argumentos efectivos para dar la batalla, toda convocatoria va a naufragar en el mar del voluntarismo. Por esa razón es fundamental instalar en la militancia ambos conceptos: ideología y organización. El sistema de ideas debe ser enriquecido en el debate profundo de todas las organizaciones. Un debate que potencie la organización militante. Un necesario intercambio de ideas que no impida ni trabe la reorganización de las fuerzas populares. Hasta ahora el sistema de ideas transformado en sentido común por la usina ideológica del campo oligárquico ha superado nuestros planteos. Pasaremos a la contraofensiva cuando logremos resistir (que ya es vencer) y neutralizar los argumentos del bloque oligárquico. Cuando hablo de construcción organizativa estoy señalando entre otras cosas la construcción de un sistema alternativo de medios populares de comunicación manejado desde la militancia que actúe como factor defensivo del mensaje opositor, lo decodifique explicando su verdadero mensaje y en instantes lo redistribuya por una red multimedial en el que intervenga un ejercito de militantes populares mediáticos. Ese multimedios popular actuará también como organizador colectivo y formador de cuadros políticos. Aprendamos de nuestros opresores y sobre todo aprendamos a respetarlos como ellos hacen con nosotros. Nos quieren aniquilar porque nos respetan. Así de simple.

«No hay donde retroceder. Algunos compañeros golpeados por la derrota y, a nuestro juicio, mellados por la prédica del adversario, plantean la inconveniencia de encarar algunos de estos debates que “no están en la agenda de la gente”, porque “nos pueden aislar” y encima “le damos más argumentos” a la ofensiva derechista. No coincidimos.

«A nuestro juicio, el silencio es el mejor camino hacia la derrota segura; al menos en este nuevo intento de recomponer un proyecto nacional y popular, sostenido por una fuerza política y social que, insistimos, no sólo no ha sido construida, sino que estamos muy lejos de lograr. El debate del cómo, el cuándo y quiénes, es el que se impone sin ninguna demora, pues no admite atajos mediáticos ni ya alcanzan los meros gestos. Se necesita autentica voluntad de cambio y diálogo, comenzando por los propios aliados del movimiento nacional y popular -tantas veces sometidos a un inexplicable destrato–, pues si uno no quiere, dos no pueden, más allá de convicciones y esfuerzos propios.»

EL DESTRATO…SUS CAUSAS…

El «destrato», que otros llaman el ninguneo, tiene que ver con la lucha de clases en el Movimiento Nacional. Una nueva construcción impone un sistema totalizador de ideas, nuevas formas organizativas y de participación popular que articulen de una manera efectiva todos los componentes del Movimiento Nacional. Esta nueva confluencia de sectores y clases sociales trascienden al kirchnerismo. ¿Es posible que el kirchnerismo trascienda sus limites de clase? ¿Qué el peronismo resuelva su contradicción y se construya una nueva síntesis superadora? Es una posibilidad que sólo la realidad nos lo dirá. Independientemente de esa posibilidad las fuerzas nacionales y populares debemos ir preparando y gestando esa mutación dialéctica que permita infligir a las clases conservadoras una derrota estratégica. Debe quedar en claro quién es el enemigo principal y que debemos defender a este gobierno como punto de partida de una mayor profundización de lo alcanzado hasta ahora. Es fundamental la construcción del ala izquierda del movimiento nacional, la reconstrucción del Frente Nacional con nuevas formas organizativas y un pensamiento que clarifique la acción.

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